Hace poco estaba hablando con un amigo quien estaba tratando de conseguir a alguien  que hiciera un trabajo de posicionamiento en buscadores para el sitio web de su compañía. Se sorprendió mucho cuando se dio cuenta de los precios que esas compañías le habían presentado en su cotizaciones. No se explicaba por qué algo que posiblemente era un cambio muy pequeño podría costar tanto. Esta es la realidad de los servicios:

Un hombre trabajó por años como técnico de mantenimiento de una planta de manufactura. Su trabajo era mantener en funcionamiento la maquinaria de producción antigua, y él era muy bueno haciéndolo. A pesar de la edad de su equipo, la planta no había sufrido un caída en mucho años.

La compañía fue vendida y el nuevo dueño quería reducir los costos. Infortunadamente, el nuevo propietario era muy pegado al centavo. El se dio cuenta que la planta nunca había tenido una caída debido a daños de la maquinaria y pensó que si eran tan confiables, no tenía la necesidad de pagar un salario para alguien que le hiciera el mantenimiento todo el tiempo. A pesar de la protesta del gerente de producción, el técnico de mantenimiento fue despedido. Los otros que estaban en la planta solo sabían como manejar pequeños problemas de mantenimiento.

Todo estuvo muy bien por varios meses hasta que una de las máquinas más importantes dejó de funcionar. Sin esta máquina todo el trabajo de la planta se quedaría paralizado. Con todos los empleado quietos frente a sus máquinas, la empresa comenzó a perder dinero cada minuto. Peor aún, nadie en el lugar tenía idea de cómo arreglar esa máquina y la compañía que la fabricó había sido cerrada hacía décadas.

Todos le dijeron al dueño que solamente había una persona que sabía como reparar esa máquina y era precisamente el técnico de mantenimiento que había despedido. Sin ganas de hacerlo, finalmente hizo la llamada.

Después de contarle la historia, el técnico de manteniendo le dijo que él conocía muy bien esa máquina pero que él había creado un negocio de consultoría después que él había sido despedido de la empresa. El técnico de mantenimiento le hizo prometer al dueño que le pagaría inmediatamente que él arreglara la máquina, para lo cual el dueño no tenía otra opción y accedió.

Una hora más tarde, el técnico de mantenimiento llegó a la puerta de la empresa, fue a la máquina que tenía el problema, abrió su caja de herramientas y cuidadosamente seleccionó un martillo pequeño. Abrió una puerta al lado de la máquina, metió la mano y golpeó algo adentro con el martillo. La máquina comenzó a funcionar inmediatamente.

El técnico de mantenimiento regresó su martillo a la caja de herramientas, limpió sus manos y le presentó al dueño la factura por un valor de $10,000 dólares.

El dueño enojado le dijo que era exhorbitante y como era posible que esperara que le pagara diez mil dólares por cinco minutos de su tiempo. El técnico tomó la factura, sacó un lápiz de su bolsillo y escribió unas cuantas palabras en la factura. Detalle de Cargos: Golpear con un martillo $100, Saber exactamente en dónde y cómo golpear $9,900.

El dueño de la empresa pagó la factura!

Saber que hacer es importante, por supuesto, pero el QUE es muy fácil de aprender. El técnico pudo haberle contado en 30 segundos qué hacer por teléfono. La parte difícil es el COMO. Tú puedes aprender el QUE en minutos pero el COMO toma considerablemente mucho más tiempo y habilidad. Es el COMO lo que se paga  cuando se contrata a alguien que tiene la experiencia, sin importar si es un contador, abogado o posicionador en buscadores.

Por supuesto que si tienes el tiempo y el deseo de hacerlo, puedes aprender a hacerlo tú mismo, pero tú tienes que decidir cual es la mejor manera de utilizar tu tiempo y energía. Para algunos, puede ser importante aprenderlo pero para mucho otros, es mejor idea contratarlos y enfocar la atención en su negocio. De todas formas hay que aprender algo para entender y monitorear el servicio contratado.

La empresa hubiera fracasado sin la ayuda del técnico de mantenimiento. Tu compañía podría fracasar sin la ayuda de un conocedor de la optimización y posicionamiento de sitios web. Si puedes esperar unos meses y tienes el tiempo para estar alejado de tu negocio mientras aprendes cómo hacerlo, esa podría ser una opción viable. De otra manera, la mejor opción es contratar a alguien que lo haga por ti.

Este es el porqué la optimización de páginas web y el posicionamiento en buscadores cuesta ente $1,000 y 3,500 dólares al mes y el por qué los dueños de negocios están dispuestos a pagarlo.